1

Crear - re crear - acordar - recordar - encontrar - Crear- acordar - recordar - encontrar- Crear y Crear - crear - re crear - recordar - encontrar- Crear.
Mostrando entradas con la etiqueta origen. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta origen. Mostrar todas las entradas

domingo, 27 de junio de 2010

FLORES DE OTRO REINO


Flores de otro reino
A la Bailarina y la Maga Cósmica.

Ese día en la tierra se sembraron las semillas de todas las plantas con flores que hoy conocemos, y las que nuestros ancestros vieron. Millones de duendes y hadas vinieron de toda la galaxia para ser guardianes y jardineros. La fiesta fue una lluvia de colores y sonidos. La tierra abría su piel, respiraba, se bañaba con gotitas de agua que justo llegaron en ese momento.
Las semillas se esparcían, saltaban inquietas hasta llegar cada una a su lugar determinado. Todas traían la vida en su vida y muchas germinaron en el acto de llegar, con una gota de agua y tierra bastó, otras a los días, y las menos a los años (aunque algunas esperaron por cientos de años su primavera).
La sinfonía del universo tocada en minutos, toda una eternidad resumida en un día, flores, viento, agua, verde, la tierra estaba deslumbrada, hacía tiempo que no se festejaba en su casa una primavera.
Todos los elementales (hadas, duendes, ondinas, sirenas...) bailaban y dibujaban hojas y ramas, los espíritus de los pinos más viejos rejuvenecían.
A los lejos venía un zumbido que se sumó despacito en la sinfonía, pero en minutos el zumbido era todo lo audible. De pronto se hizo visible, eran pequeñas flores que volaban, venían danzando por el cielo y a su paso entraban y salían de las otras flores.
Flores danzantes, pequeñitas, simples, milagrosas. Se agruparon en árboles, de ahí entraban y salían, mágicas. Los elementales miraban fascinados a esas flores dotadas de una vida que no era la vegetal, flores de otro reino (así las llaman desde ese día). Igual de bellas que las otras, pero que danzan sobre las plantas, en el aire, en el piso, siempre danzan.

Cuando me contaron esta historia pensé que se trataba de una versión del Libro del Génesis de los Elementales e imaginé que esas flores habrían desaparecido hace miles de años y que por ello no había constancias de ellas en los registros de los hombres, así que les pedí más referencias a los duendes y hadas de la ronda (estábamos celebrando una luna llena una noche de abril alrededor de un fuego de leña perfumada), esperaba una larga explicación, así que me acomodé para escuchar. Cuando un zumbido su sumó a la sinfonía de esa noche, un hada indicó una abeja: Esa, esa es una flor de otro reino.

HFC

jueves, 24 de junio de 2010

Macrobiótica 1

La cocina macrobiótica es un modo simple de comer, sencillo y sano.
Su origen podría remontarse a nuestros ancestros, a lo que se comía antes que el supermercado y los congelados invadieran nuestras mesas, panzas y cabezas, puesto que hace mucho, se comía lo que la tierra daba en su momento, y la tierra generosa daba en la época justa lo que el hombre necesitaba.
Especificamente la Macrobiótica se la debemos a George Osawa, médico que estructuró las bases modernas, pero cuando el re-descubre la alimentación aún no era médico, era un enfermo que se cura con la medicina de los viejos de su japón natal, con la aplicación práctica de la filosofía oriental. Por ello se clasifica todo en yin o yang.
En lo posible evitemos los extremos es la consigna en la alimentación. Así se trata de no comer: carnes rojas, alcohol, fiambres, embutidos, café, quesos mantecosos, manteca, yogurt, tomates, berengena, papa, azucares refinados. Cuando uno como un extremo, lo más probable que para equilibrarse el cuerpo le pide el otro extremo hasta lograrlo, pero con un esfuerzo enorme de nuestro cuerpo.
Aclaro, algunos pierden muchas grasas y líquidos retenidos con este modo de alimentación, se les cambia la energía, el modo de pensar y sentir, algunas relaciones se disuelven y otras aparecen. A medida que avancemos o pregunten les cuento o me cuentan.
Los tradicionalistas marcan el esquema en siete dietas (qué número señoras y señores), y la más sana es sólo arroz yamaní. Por lo que entiendo en este preciso momento que allí nos debemos dirigir en nuestro primer plato.

ARROZ YAMANI - LA BASE
El arroz yamaní viene con toda su fibra, sin pelar (luego les cuento la historia de una carcel y el arroz blanco, la recogió un escritor Uruguayo, Eduardo Galeano).
Al momento de la creación de los cereales, el Universo nos miró, cerró los ojos y dibujó el yamaní. Todos los datos científicos los pueden buscar ustedes y yo no los puedo verificar razón por la que ni los menciono, lo que les aseguro es que es sabroso y equilibró mi vida.
Al momento de comprarlo eviten el que viene con granos marrones o rojos, debe ser amarillito y redondo. Luego se darán cuenta que según la vejez del grano necesita más agua para cocinarse. Igual que si encuentran un bichito no se asusten, señal que no tiene tantos pesticidas.
1) Primero, siempre enjuagar el arroz o el cereal que sea.
2) Es lento de cocinarse. En una cacerola, olla (evitar aluminio), se lo cocina con la proporción dos de agua, uno de arroz. Para una persona calculen una taza chica.
3) Usar sal marina. Si le agregan a la cocción alga kombú -es excelente- disminuyan la sal. Pueden probar con muy poca sal y luego agregar gomasio (también explico luego como hacerlo).
4) Nunca cronometré el tiempo, pero tranquilamente lleva una hora la cocción, que es justo cuando no tiene más agua.

Es un arroz muyyyyyyyy rico, aunque no quieran hacer un cambio de alimentación pruebenló, una, dos veces.