Dualidad
¿Qué es la dualidad?
Dualidad y nos vamos al dos, y usamos una definición ostensible: dibujamos un “2” , y muy serios decimos, este número se llama “dos”. Como lo enseña Wittgenstein, la palabra número indica ya un lugar del lenguaje, por lo que “número” debe ser explicado antes.
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Los números son un concepto que tiene relación con cantidades, se hacen necesarios cuando hay más de un objeto. También son utilizados para ordenar una serie.
Si nos ponemos en exquisitos podemos afirmar que ningún objeto es igual a otro, alguna particularidad lo distingue, por lo que nuestra mirada simplifica, abstrae, y asimila los parecidos, ahí vienen los números (sin esa abstracción no es posible tener objetos iguales y, no hay necesidad de contarlos; sino hay una cierta identidad, tampoco formamos una serie). Si nos ponemos en otro punto de vista podemos expresar, cuando volvamos a la fuente, cuando seamos UNO el dos no tendrá sentido, independientemente de su existencia.
Entonces, cuando vemos más de una cosa parecida, viene el dos, luego el tres…
Es curioso, el sistema decimal -que a simple vista parece estar presente en todo- no es el único y es muy práctico porque tenemos diez dedos, es decir, los medios que teníamos a mano guiaron la evolución y los mandamientos. Pero en paralelo tenemos 12 casas zodiacales, 12 apóstoles, 12 horas, ¿alguno de ustedes tiene seis dedos en sus manos?). Pero hay más, por alguna económica razón en Europa no se incorporó el sistema de notación árabe por mucho tiempo, es que el Romano permitía mantener las cuentas en una conveniente oscuridad. Usureros y burócratas fueron los primeros grandes usuarios de las matemáticas, dinero y ciudadanos.
Pero poco hemos avanzado en busca de la dualidad retomemos.
Decimos “dualidad”, porque consideramos que hay dos estados de conciencia habitando en una misma realidad, en una persona, en una situación. Parece una simplicidad, lo es, cuando decimos que estamos inmersos en la dualidad, estamos afirmando que nos habitan dos conciencias.
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Lejos estaba Castaneda de impartir lecciones de moral, como el mismo decía de los antiguos chamanes, era sumamente práctico cuando afirmaba que el depredador nos había implantado su mente (se preguntaba, cómo es que la inteligencia de una persona muchas veces no condice con su sistema de creencias). Nada de metáforas, ahí está la dualidad esperando una respuesta para ver si se retira, si se ríe o empieza a inventar excusas.
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